viernes, 26 de febrero de 2010

Coraje

Me desperté hoy a la misma hora que el viernes pasado cuando te despedí.

Me desperté soñando.
Soné que estaba desnuda, 
en una que era mi casa, 
y estaba con Emilia, 
dando vueltas felices alrededor de la mesa.
Una ventana estaba abierta, y un hombre me miraba por ella,
y pensé: que no entre, esta es mi casa. Que se vaya.
Y leí su pensamiento y él pensaba: voy a entrar a aprovecharme de ese cuerpo. No tiene mas nada de valor.

Y saltaba la ventana y se paraba al lado  mió, y yo le preguntaba, 
sin cubrirme: que quiere?.

Y ví sus ojos y entendí.
Y mientras el mentía que iba a robarme, que era un asalto,
abracé a Emilia y me tapé el pecho con ella.

Y mientras él seguía diciendo que no tema, 
que solo queria robarme,
ese hombre alto, grande y mentiroso,
yo ya tenía en mi mano un cuchillo dispuesto a usarlo.

Me desperté repentinamente y me dí cuenta que en mi sueño,
no hubiera sido capaz.
Miré la hora y me largué a llorar.

Confesión

Los tentáculos del alma se esfuerzan por quedarse aferrados

(desde esta situación de postración)

a los buenos recuerdos
a los pequeños gestos 
a la esperanza de un futuro
y otra vez me reconozco en el espejo
y no me maquillo las grietas del dolor.

Si estar enamorada es dar la vida 
confieso que lo he estado
tantas veces como veces he vivido,
reencarnada en mi misma 
reinventando mi destino.

Si amar era donarse,
confieso que lo hice
sin medidas ni escalas ni tabúes,

lisa y llanamente he transitado el camino del eclipse;

una y mil veces he postergado mi egoísmo

 por verte feliz, mi ser amado.

Si el futuro era el amor y la confianza
ciegamente creí cada vez que estaba cerca,
y digo ciegamente,

sin rencores

porque detrás iban quedando mis pedazos
convencida de que lo tuyo era mejor que lo mío.

Y si alguna vez te grité fuertemente
y la rabia y la frustración me hicieron lastimarte
confieso que en mi sacrificio non-sancto
esperaba construir un nosotros.




Escapate

Silvia oscura, tan oscura
profunda y áspera se puso tu alma
tus ojos y tus gestos
tanta soledad irradias,
Silvia,
y vas enloqueciendo en odio y rencor y abandono
portando el estigma de los que lucharon 
y fueron vencidos,
esquivando miradas
olvidando caminos
borrando recuerdos
hasta quedar convertida
Silvia
en un fantasma de vos misma
que habla y se pelea con todos los fantasmas que la habitan,
Silvia
tan sola y oscura,
irradiaste luz para recibir un poquito
diste calor para sentir menos frío
abriste los brazos y ahora te los atan,
Silvia
tus propios rencores.

Escapate, Silvia,
escapate de todos nosotros,
olvidate que nos conociste
y empezá de nuevo,
sin lastres,
con vos misma
que tenés mucho para darte.

Ya no quedan verdades que decir,
porque la verdad sos vos.