sábado, 7 de noviembre de 2009

Rococó Fleurs

Cuando era chica tenía el cuarto absolutamente rococó-fleur.


Acolchado con flores rosas rococó,
el papel de la pared con flores rosas rococó
y las guardas del papel.


Desentonaban una foto de Tom Cruise que me habían traído de USA,
un poster de los Guns 'N Roses
y un cuadro de los personajes de Bambi que tenía de chiquita.


La repisa encima de la cama, 
además de la religiosa luz de lectura
estaba llena de libros míos y de los libros de mi madre cuando era adolescente
(una colección amarilla, donde estaban todos los cuentos 
de "Sissi la Emperatriz")
y entre libro y libro
los mil quinientos adornos de porcelana de cada evento social.


Después se me dió por la poesía
y empecé a escribir las paredes 
sobre el rosa rococó.
Y mamá se enojó.
Muchisimo.
Hasta que con el tiempo,
le terminó gustando.


He venido posteando cosas tristes
enojos y descontentos
y la pelea misma por entender en donde estoy parada
y hacia donde me dirijo.


Evito surfear las olas ,
porque no me gusta estar arriba un segundo
y al otro revolcada en la arena.
Por eso
admitiendo mis debilidades y flaquezas
mis necesidades y mis miedos
y evitando caer en extremos
sé,
que en fondo
estoy nuevamente escribiendo sobre el rococó de flores rosas.


Quiero agradecer a todos los lectores
amigos internautas
por su paciencia, su apoyo
su empatía.





miércoles, 4 de noviembre de 2009

Moneda de Quiebra

Dicen y dicen que la gente no cambia,
hasta que desean hacerlo.

Yo nunca te quise cambiar. 
Te dije el primer día, cuando arrancaste esa flor blanca de la plazoleta francesa
que quería saber todas las verdades y ser libre de elegir
a estar flotando en una burbuja armada a mi medida
tan débil
tan débil.....

No se si era el idioma extranjero,
no se si creíste que era un cliché....
Te dije que no era estoica, ni heroica, ni guerrera,
siempre fui hedonista y feliz de serlo.

Te dije que no nos mientas, que no te mientas que no me mientas.
Te dije y te grité y te lloré que no lo hagas.
Te dije que reflexiones.
Te creí una y mil veces.
Quise creerte.

Te dije que cuides las palabras,
que sepas usarlas,
que escuches, que hables.
Te pedí que te comuniques.

Te dije que no aceptaba sobornos, 
ni en forma de zapatos ni viajes ni promesas.
Quería descargar la mochila y plantar un jazmín y tener chicos.
Tanto y tan poco.

Te dí oportunidades de todo y para todo.
Te dí alas, te ayudé a abrirlas, te acompañé en el viaje,
te despedí y te esperé.


Te dije que no me usaras. 
Te dije que había sufrido.
Te dije y te dije y te dije....


Y ahora empieza mi silencio,
tu soledad y mi vida,
tu libertad tiene un límite: mi autoestima.


Creí cada cosa que juraste y confíe en vos.
Así de desagradecido sos?
Así merezco que  me pagues?.


Ya estás listo para conocer a la indicada.
La próxima vez,
hacélo bien.